El vínculo entre el amor propio y nuestras raíces
Muchas veces hablamos de amor propio como si fuera una cuestión de autoestima, de hábitos saludables o de pensamiento positivo. Y si bien todo eso suma, el verdadero amor propio nace de algo mucho más profundo: de la relación que tenemos con nuestras raíces, con nuestra historia y con los vínculos más primarios que nos formaron.
Desde la mirada de las constelaciones familiares, el amor propio no se construye desde la mente, sino desde el alma. No se trata solo de “querernos”, sino de habitar el lugar que nos corresponde, mirar con amor lo que fue, y dejar de cargar lo que no es nuestro.
Tomar a los padres: el primer acto de amor hacia uno mismo
Uno de los movimientos más profundos que trabajamos en constelaciones es el de tomar a los padres. Es decir: reconocer que, gracias a ellos, la vida nos llegó. Más allá de cómo fue la historia, si estuvo cargada de heridas, ausencias o silencios, lo primero que nos dieron —y lo más grande— fue la vida.
Cuando no logramos hacer ese movimiento, solemos quedarnos atados a expectativas infantiles, a reclamos inconscientes o a lealtades que nos hacen repetir historias de dolor. Y así, muchas veces, nos desconectamos de nosotros mismos. Nos exigimos, nos saboteamos, nos descuidamos.
Tomar la vida tal como vino, con lo que hubo y lo que faltó, es el primer paso hacia un amor propio genuino.
El lugar que ocupamos en el sistema
Otro aspecto esencial para fortalecer el amor propio desde lo sistémico es revisar el lugar que ocupamos en nuestra familia. Cuando ocupamos un lugar que no nos corresponde —como cuidar emocionalmente a nuestros padres, actuar como salvadores o invisibilizarnos para que otros brillen— estamos desconectándonos de nuestra esencia.
Recuperar nuestro verdadero lugar como hijos, como hermanos, como personas adultas con destino propio, nos devuelve fuerza. Nos permite dejar de compensar, de demostrar, de sacrificarnos. Y nos invita a mirarnos con más ternura, con más comprensión y con más amor.
Amar lo que somos
Las constelaciones no buscan que neguemos nuestras heridas, sino todo lo contrario: nos invitan a mirarlas con verdad y con respeto, para dejar de luchar contra ellas. A medida que integramos lo que fue, empezamos a elegir lo que queremos que sea.
Y es ahí donde el amor propio florece. No como un acto forzado, sino como una consecuencia natural de habernos visto, reconocido y tomado por completo.
Una invitación a volver a vos
Si sentís que este tema te toca, si notás que te cuesta priorizarte, sostenerte o simplemente mirarte con amor, te compartimos una propuesta muy especial:
💗 El Curso de Amor Propio: un camino de vuelta a vos misma, facilitado por Patricia Rothman.
Son cuatro encuentros online, íntimos y profundos, pensados para ayudarte a soltar exigencias, revisar creencias y fortalecer la relación con vos misma desde una mirada amorosa y consciente.
🗓 Inicia el lunes 4 de agosto
🕖 De 19 a 21 h (ARG)
🎁 Si formaste parte de la Formación, accedés a un 10% de descuento
Podés consultar más información e inscribirte acá:
👉 https://carosalas.com/eventos/curso-amor-propio/
Amarte no es un destino, es un camino. Y cada paso que das hacia vos misma, vale.
1 Comentario
Gracias por cada artículo compartido, me ayuda a volver a mí, a orientarme, a hacerme preguntas, y encontrar muchas respuestas, y sobre todo, a seguir aprendiendo sobre las constelaciones familiares, que, en lo personal, las encuentro como un gran camino hacia la evolución y el crecimiento personal y social